Estaba
finalizando el tradicional mensaje presidencial, que por mandato constitucional
el presidente de la república ofrece a la representación nacional en el
parlamento, cuando se abordó el tema de la reforma política, teniendo una
“confianza aprobada de palabra” pero que en los hechos se contradecía, poniendo
como ejemplo a la inmunidad parlamentaria que, de acuerdo a la reforma
aprobada, no solo desnaturaliza lo solicitado por el ejecutivo, sino que
plantea una inmunidad reforzada.
Ante
esta circunstancia, Martín Vizcarra plantea una salida inesperada por muchos,
pero plenamente constitucional: un proyecto de reforma constitucional que
determina un adelanto de elecciones generales y consecuente reducción del
mandato presidencial y congresal. El proyecto ya anunciado, se presentará en
los próximos días y sin duda determinará la agenda política del país en el
corto plazo.
A
estas alturas del periodo presidencial 2016-2021, a cualquier peruano con un
mínimo de criterio, le queda más que claro que la performance de nuestro
parlamento, ha sido por decir lo menos, deficiente, y esa deficiencia es la
causa del tremendo malestar ciudadano, me atrevo a utilizar el calificativo
“tremendo” porque si bien es cierto desde hace varios lustros, nuestros
parlamentos son consistentemente impopulares, el actual ha hecho unos méritos
realmente extraordinarios para graduarse “con honores” en descrédito y desaprobación.
Para
quienes conocemos las reglas del ajedrez, resulta fascinante poder hacer la
analogía con los acontecimientos políticos del Perú, y lo que hoy ha anunciado
el presidente, podría equipararse con el anuncio de un jaque mate; varios
analistas vienen imaginando una serie de escenarios posibles, algunos poco
probables, pero posibles, al fin y al cabo. Si el proyecto de adelanto de
elecciones se presenta vía cuestión de confianza, el jaque mate será una
realidad, ya que sólo habría dos posibilidades: aprobación o rechazo; si lo
aprueban se harán nuevas elecciones generales eliminando al actual parlamento, y
si lo rechazan, será la segunda confianza rehusada, por lo que el parlamento
podrá ser disuelto constitucionalmente; es decir, en cualquier caso, adiós
parlamento.
Creo
que es importante destacar aquí, el eventual “sacrificio” de Vizcarra para
lograr lo que la gran mayoría de la población reclama y con justicia: un nuevo
congreso. Esto evidentemente destruye de
plano los argumentos de sus “ocurrentes” opositores, que tildan de dictador a
Vizcarra; ningún dictador sacrificaría su poder por un bien mayor, para un
dictador su poder es su gran propósito y lo defenderá hasta maquiavélicamente
de ser necesario; es más que obvio que Vizcarra nos demuestra todo lo
contrario, porque para él es “el Perú primero”.
Seguramente
seguiremos escuchando argumentos desquiciados por parte de los opositores a la
“dictadura Vizcarrista”, pero lo más importante será seguir la lucha por el
bien del país desde el marco constitucional, el gobierno es consciente y
respetuoso de ello, y confío en que sabrán anticiparse a las acciones que
seguramente ya se están tramando desde las fuerzas oscuras del país, esas que
se resisten a entender que nuevos tiempos se asoman y que no están invitadas al
bicentenario.
Perú, 28 de julio de
2019