domingo, 28 de julio de 2019

Maravillosa jugada


Estaba finalizando el tradicional mensaje presidencial, que por mandato constitucional el presidente de la república ofrece a la representación nacional en el parlamento, cuando se abordó el tema de la reforma política, teniendo una “confianza aprobada de palabra” pero que en los hechos se contradecía, poniendo como ejemplo a la inmunidad parlamentaria que, de acuerdo a la reforma aprobada, no solo desnaturaliza lo solicitado por el ejecutivo, sino que plantea una inmunidad reforzada.
Ante esta circunstancia, Martín Vizcarra plantea una salida inesperada por muchos, pero plenamente constitucional: un proyecto de reforma constitucional que determina un adelanto de elecciones generales y consecuente reducción del mandato presidencial y congresal. El proyecto ya anunciado, se presentará en los próximos días y sin duda determinará la agenda política del país en el corto plazo.
A estas alturas del periodo presidencial 2016-2021, a cualquier peruano con un mínimo de criterio, le queda más que claro que la performance de nuestro parlamento, ha sido por decir lo menos, deficiente, y esa deficiencia es la causa del tremendo malestar ciudadano, me atrevo a utilizar el calificativo “tremendo” porque si bien es cierto desde hace varios lustros, nuestros parlamentos son consistentemente impopulares, el actual ha hecho unos méritos realmente extraordinarios para graduarse “con honores” en  descrédito y desaprobación.
Para quienes conocemos las reglas del ajedrez, resulta fascinante poder hacer la analogía con los acontecimientos políticos del Perú, y lo que hoy ha anunciado el presidente, podría equipararse con el anuncio de un jaque mate; varios analistas vienen imaginando una serie de escenarios posibles, algunos poco probables, pero posibles, al fin y al cabo. Si el proyecto de adelanto de elecciones se presenta vía cuestión de confianza, el jaque mate será una realidad, ya que sólo habría dos posibilidades: aprobación o rechazo; si lo aprueban se harán nuevas elecciones generales eliminando al actual parlamento, y si lo rechazan, será la segunda confianza rehusada, por lo que el parlamento podrá ser disuelto constitucionalmente; es decir, en cualquier caso, adiós parlamento.
Creo que es importante destacar aquí, el eventual “sacrificio” de Vizcarra para lograr lo que la gran mayoría de la población reclama y con justicia: un nuevo congreso.  Esto evidentemente destruye de plano los argumentos de sus “ocurrentes” opositores, que tildan de dictador a Vizcarra; ningún dictador sacrificaría su poder por un bien mayor, para un dictador su poder es su gran propósito y lo defenderá hasta maquiavélicamente de ser necesario; es más que obvio que Vizcarra nos demuestra todo lo contrario, porque para él es “el Perú primero”.
Seguramente seguiremos escuchando argumentos desquiciados por parte de los opositores a la “dictadura Vizcarrista”, pero lo más importante será seguir la lucha por el bien del país desde el marco constitucional, el gobierno es consciente y respetuoso de ello, y confío en que sabrán anticiparse a las acciones que seguramente ya se están tramando desde las fuerzas oscuras del país, esas que se resisten a entender que nuevos tiempos se asoman y que no están invitadas al bicentenario.


Perú, 28 de julio de 2019